El color es una pieza fundamental en la decoración, gracias a él, podemos cambiar completamente el estado de una habitación, es más, podemos influir en el estado emocional de una persona dependiendo del tipo de color que elijas para un complemento, mueble o espacio.

Tengo comprobado que de nada sirve una buena distribución del espacio, si la elección de los colores no ha sido la adecuada, es por eso, que le damos la importancia que se merece al tratamiento de color, convirtiéndose en uno de los puntos fuertes de cada proyecto que desarrollo. Sin ir más lejos, el color es lo primero que capta una persona cuando entra en un espacio concreto, esos momentos iniciales en las que la persona capta la esencia de lo que le rodea y despierta sus sentidos.

De ahí la importancia que tiene elegir bien la paleta y gama cromática para cada espacio, relacionarlo con la luz de manera directa y jugar para descubrir los diferentes resultados que se pueden obtener. Siempre elijo un color como protagonista, que será la base y el hilo conductor entre los complementos decorativos de la estancia.

Gracias al color voy a conseguir enfatizar texturas y materiales, transmitir orden, profundidad, calidez en un espacio concreto… Realzar formas y disimular otras para que su aspecto sea perfecto. Gracias al color vamos a ganar vida en nuestro proyecto, siempre y cuando lo hagamos con sentido, cariño y dedicación y mucho gusto.